El 19 de mayo de 2026, Caracol Radio publicó una entrevista con Javier Cuéllar, director de Crédito Público de Colombia, en la que hizo una serie de afirmaciones llamativas sobre la estrategia de manejo de la deuda del gobierno. Según dijo, para el 27 de mayo el gobierno habría «cancelado por completo» su Total Return Swap (TRS) denominado en francos suizos. Afirmó además que la operación ha reducido la deuda pública de Colombia en «cerca de 100 billones de pesos» y que le ahorrará al país unos 18.000 millones de dólares en pagos de intereses futuros.

Son afirmaciones audaces viniendo de un gobierno cuyo manejo fiscal ha sido criticado por economistas, congresistas de la oposición y organismos de control. Pero ¿cuánto de lo que dijo Cuéllar resiste el análisis?

Contrastamos cada una de las afirmaciones del director con datos públicos, definiciones financieras y la historia de la deuda de Colombia. Esto fue lo que encontramos.

Afirmación n.º 1: «El 27 de mayo el gobierno cancelará por completo la deuda del TRS en francos suizos»

Veredicto: PROBABLEMENTE CIERTO, pero engañoso.

Un Total Return Swap (TRS) es, por definición, un contrato de derivados, no un préstamo. En un TRS, una parte (en este caso, Colombia) recibe un flujo de caja temporal de una contraparte (seis bancos internacionales) a cambio del «retorno total» de un activo de referencia; en este caso, probablemente bonos del gobierno colombiano (TES) o bonos globales.

La descripción de Cuéllar —que Colombia usó un TRS para conseguir efectivo a un interés anual de aproximadamente 1,5%, empleó ese efectivo para recomprar sus propios bonos y ahora está cerrando la posición— es estructuralmente consistente con la forma en que funciona un TRS.

Sin embargo, el encuadre importa. Un derivado que se «cancela» o se «cierra» no es lo mismo que una deuda que se «paga». El TRS es un mecanismo de financiación temporal. Cerrarlo significa que Colombia devuelve el capital a los bancos y los bancos devuelven los bonos subyacentes (o su equivalente en efectivo). La posición de deuda bruta puede disminuir en las estadísticas nacionales —Cuéllar reconoció que la operación infló temporalmente las cifras de deuda desde septiembre de 2025—, pero la posición fiscal de fondo del país no necesariamente mejora en la misma magnitud.

Afirmación n.º 2: «Esta estrategia está reduciendo cerca de 100 billones de pesos de deuda pública»

Veredicto: NUMÉRICAMENTE CUESTIONABLE.

La deuda pública total de Colombia a finales de 2025 se estimaba en torno al 55-60% del PIB. Con un PIB nominal de aproximadamente 400.000 millones de dólares (cerca de 1.600 billones de pesos colombianos a las tasas de cambio actuales), eso sitúa la deuda pública total en un rango de 880 a 960 billones de pesos.

Una reducción de 100 billones de pesos representaría alrededor del 10-11% de la deuda pública total. Es una cifra enorme.

El problema: Cuéllar parece estar contando el valor nocional bruto de la operación de TRS como «reducción de deuda». En un TRS, el efectivo recibido suele ser una fracción del valor nocional de los activos de referencia. Si el TRS fue, por ejemplo, una operación equivalente a 2.000 o 3.000 millones de dólares, cerrarlo no reduciría el saldo total de deuda del país en 100 billones de pesos: simplemente desharía una posición temporal de derivados.

Afirmación n.º 3: «El país podría ahorrar aproximadamente 18.000 millones de dólares en intereses en las próximas décadas»

Veredicto: POSIBLE PERO NO VERIFICABLE, y la cifra enciende alarmas.

Un ahorro de 18.000 millones de dólares es una cifra enorme, equivalente a cerca del 4,5% del PIB anual de Colombia. Para dar contexto: el pago anual total de intereses de Colombia sobre su deuda pública se estimaba en unos 12.000 a 15.000 millones de dólares en años recientes. Afirmar ahorros que superan el total de intereses de un año exige supuestos agresivos sobre los diferenciales de tasas de interés, los movimientos de la tasa de cambio y la duración del beneficio.

Afirmación n.º 4: «Colombia nunca ha entrado en default ni en cesación de pagos»

Veredicto: TÉCNICAMENTE CIERTO para la era moderna, pero históricamente incompleto.

Cuéllar tiene razón en que Colombia no ha incumplido su deuda soberana al menos desde mediados del siglo XX. Sin embargo, esto pasa por alto la complicada historia de deuda del país: la Gran Colombia entró en default en 1826; el país volvió a incumplir en la década de 1850, en la de 1870, en 1900 (Guerra de los Mil Días) y en la de 1930 (la Gran Depresión). Si bien la Colombia moderna nunca ha caído en default, la afirmación pinta un panorama más impecable del que respalda la historia.

Afirmación n.º 5: «La operación se hizo con seis bancos internacionales a un interés anual de aproximadamente 1,5%»

Veredicto: PROBABLE, PERO EL COSTO REAL PUEDE SER MAYOR.

Una tasa de interés del 1,5% sobre un derivado denominado en francos suizos suena barata, y lo es en relación con los costos de endeudamiento local de Colombia (la DTF estaba alrededor del 10% a comienzos de 2026). Sin embargo, el costo real incluye el riesgo cambiario (la depreciación del peso frente al franco suizo), las comisiones de las contrapartes y el costo de oportunidad de los TES usados como garantía. El congresista Óscar Darío Pérez calificó la estrategia de «malabarismo financiero» y advirtió que Colombia estaba «manejando la deuda pública como un casino».

El panorama más amplio

Bajo la administración actual, la deuda pública de Colombia ha aumentado de forma significativa. El déficit fiscal se ha mantenido elevado desde la pandemia y la calificación crediticia del país ha sido rebajada por varias agencias. Lo que Cuéllar describió como «manejo financiero sofisticado» les parece a los críticos un intento de enmascarar temporalmente el verdadero tamaño de la carga de deuda de Colombia.

Conclusión

Entonces, ¿de verdad está Colombia cancelando su deuda en francos suizos? La respuesta honesta: no. La está reempaquetando.

Un Total Return Swap es un derivado, no un préstamo. Y cerrar uno no es lo mismo que pagar una deuda. Lo que Cuéllar presentó como una triunfante reducción de deuda es, en el fondo, el desmonte de una posición financiera temporal, una que además infló las estadísticas de deuda bruta del país durante los últimos nueve meses.

Si las cifras de Cuéllar son correctas, se trata de una refinanciación astuta. Si están infladas —y la evidencia sugiere que lo están—, es un intento de disfrazar el desmonte de un derivado como una victoria fiscal. En cualquier caso, los contribuyentes colombianos merecen una transparencia auditable, línea por línea, por parte del Ministerio de Hacienda.

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