En la Comuna 13 de Medellín, la frase «Las cuchas tenían razón» se ha convertido en un conmovedor símbolo de resiliencia y justicia. Este grafiti, hoy motivo de controversia, conmemora los trágicos hechos de la Operación Orión de 2002, cuando las fuerzas del Estado y grupos paramilitares ejecutaron una arremetida violenta que dejó una cicatriz permanente en la comunidad y en su gente.
Operación Orión: un legado de violencia
La Operación Orión fue una operación militar lanzada para retomar el control de la Comuna 13 de manos de grupos guerrilleros. Con más de 1.000 soldados, helicópteros y la colaboración de fuerzas paramilitares, la operación sembró el terror en el sector. Las consecuencias fueron devastadoras: entre 200 y 300 personas desaparecieron, y se cree que muchas fueron enterradas en La Escombrera, un botadero en la ladera que sigue siendo un sombrío símbolo del conflicto colombiano.
Para habitantes como Margarita Selene Restrepo, la Operación Orión no es solo historia: es algo personal. Su hija de 17 años, Carol Vanessa Restrepo, desapareció durante la operación. Margarita cree que los restos de su hija yacen en La Escombrera, un lugar que durante décadas ha servido como botadero no solo de escombros de construcción, sino también, presuntamente, de restos humanos.
La Escombrera: un testigo silencioso
La Escombrera se alza sobre la Comuna 13 como un recordatorio constante de las atrocidades cometidas. El sitio se usó durante años para deshacerse de cuerpos, lo que lo convirtió en un punto central para las familias que buscan cerrar sus heridas. Pese a las exigencias de las familias de los desaparecidos, las excavaciones sistemáticas apenas comenzaron hace poco, impulsadas por los testimonios de exparamilitares como «Móvil 8», que señalaron posibles sitios de entierro.
La vigilia diaria de Margarita sobre La Escombrera refleja la desesperación y la esperanza de muchas familias. «Si está ahí, está cerca, pero al mismo tiempo muy lejos», le dijo Margarita a la BBC. Sigue luchando por la exhumación del sitio para conocer la verdad.

«Las cuchas tenían razón»: el grafiti como resistencia
En medio de esta lucha, el grafiti se ha convertido en una poderosa herramienta de memoria y resistencia. El mural con la frase «Las cuchas tenían razón» mostraba los rostros de mujeres como Margarita, que han liderado la lucha por la justicia. El mural también incluía una imagen del expresidente Álvaro Uribe, junto a la inquietante frase «Yo di la orden», una acusación directa de complicidad estatal.
La eliminación de este mural provocó indignación entre activistas y habitantes, que la vieron como un intento de silenciar las voces de las víctimas. Desde entonces, varios artistas han reconstruido el mural, subrayando su papel en la preservación de la memoria y la exigencia de justicia.
Décadas de lucha por la verdad
La lucha por la excavación y la rendición de cuentas continúa. Las familias de los desaparecidos sostienen que La Escombrera guarda no solo cuerpos, sino la verdad de la violencia infligida a la Comuna 13. Sin embargo, los obstáculos políticos y logísticos han frenado el avance, dejando a muchas familias en el limbo.
Para Margarita y otras personas, el grafiti y su activismo funcionan a la vez como recuerdo y como resistencia. «Somos la voz de quienes no pueden hablar», dijo Margarita. El mural, lejos de ser solo arte, es un testimonio del dolor, la resiliencia y el coraje de una comunidad decidida a esclarecer su pasado.
Conclusión: memoria y justicia
La historia de «Las cuchas tenían razón» se entrelaza con la trágica historia de la Operación Orión y pone de relieve las cicatrices persistentes de la violencia en Medellín. A través del grafiti, el activismo comunitario y la defensa incansable de sus derechos, la Comuna 13 sigue luchando por la verdad y el reconocimiento. El mural es más que una imagen: es una promesa de que la memoria de quienes se perdieron no será borrada, y de que sus historias no serán olvidadas.
Fuente: BBC
